Pseudociencias en la práctica médica y nutricional

Carta abierta a nutricionistas, médicos y colegios de nutricionistas y médicos

De un tiempo atrás a la actualidad ha proliferado la oferta y el uso por parte de profesionales de la salud, médicos y nutricionistas en su mayoría, y con probable buena fe, de dispositivos que prometen medir el déficit de minerales y vitaminas y el exceso de metales pesados a partir de muestras de cabello (denominado test epigenético del pelo) o mediante el escaneo en varios puntos de la palma de la mano (denominado en redes sociales Oligoscan, Oligocheck o SoCheck, entre otras denominaciones posibles). La utilización de estos dispositivos carece de plausibilidad biológica y tecnológica, sustento científico y validación metodológica disponibles, constituyen un ejemplo de pseudociencias aplicadas a la salud, y su uso erosiona y socava la confianza de personas consultantes y pacientes en la Nutrición y la Medicina.

Actualmente, los métodos analíticos para determinar minerales, vitaminas y metales pesados en muestras de tejidos biológicos implican una combinación muy diversa de técnicas y tecnologías, tipo y tratamiento de muestras (biopsias de piel, sangre, orina, cabello) y tiempos de análisis, que pueden ir de algunas horas a varios días, según el analito que se desee medir. A diferencia de lo que prometen estos dispositivos, no se conoce dentro del estado del arte más actual ningún equipamiento que pueda medir a la vez estas tres categorías de analitos (vitaminas, minerales y metales pesados) sin la toma y análisis bioquímico de algún tipo de muestra biológica y, menos aún, en los tiempos de respuesta que prometen estos equipos (generalmente de 15 a 20 segundos). Estos dispositivos sostienen que son capaces de determinar déficits de minerales y vitaminas y excesos de metales pesados por técnicas de espectroscopía, lo cual implica el análisis de una onda electromagnética emitida por el tejido previamente irradiado por estos dispositivos.

Tampoco se dispone actualmente de un único equipo, técnica o tecnología que pueda medir a la vez varias vitaminas, minerales o metales pesados, sino que, dentro de cada una de estas tres categorías, se debe emplear un conjunto de técnicas y tecnologías para cubrir el espectro deseado de analitos. Por ejemplo, para la medición de minerales, vitaminas y metales pesados se ha descrito la utilización de técnicas de ELISA, espectrometría de absorción atómica (AAS) en sus variantes de llama (FAAS), horno de grafito (GFAAS) y generación de hidruros; espectrometría de emisión óptica con plasma acoplado inductivamente (ICP-OES/ICP-AES); espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente (ICP-MS); fluorescencia de rayos X (XRF y micro-XRF); potenciometría con electrodos selectivos de iones; cromatografía líquida de alta performance (HPLC/UPLC) acoplada a detectores UV-Vis, fluorescencia, electroquímicos o espectrometría de masas (LC-MS/MS); cromatografía gaseosa con espectrometría de masas (GC-MS); electroforesis capilar; espectrofotometría UV-visible; fluorimetría; inmunoensayos como ELISA, quimioluminiscencia y radioinmunoanálisis; espectroscopía Raman e infrarroja (FTIR); resonancia magnética nuclear (RMN); MALDI-TOF-MS; entre numerosas otras tecnologías. Es altamente inverosímil que estas tecnologías, muchas de enorme complejidad, se hayan podido condensar en un único dispositivo que ofrezca, además, una respuesta en 15 a 20 segundos.

Quienes ofrecen estos dispositivos sostienen que los mismos miden estos analitos de forma intracelular por espectroscopía. Las moléculas orgánicas, como la vitamina B12 por ejemplo, son capaces de emitir un espectro de radiación cuando son estimuladas con una determinada fuente de energía. En muchos casos ese espectro de emisión es una especie de “huella dactilar” que permite identificar esa molécula. En determinados contextos analíticos es posible además la cuantificación de moléculas específicas si se dan las condiciones experimentales, de preparación de muestras, de calibraciones y la aplicación de metodologías validadas necesarias, pero que son incompatibles con el tipo de análisis propuestos por estos dispositivos. Cuando varias moléculas están presentes en una mezcla, el espectro que se genera es complejo, ya que se conforma por la superposición o mezcla de espectros individuales y no siempre se pueden separar en los diferentes espectros de cada una de las moléculas de la mezcla. Una célula de la piel puede poseer más de 5000 tipos de moléculas orgánicas e inorgánicas diferentes. No se dispone actualmente de tecnologías validadas capaces de distinguir, diferenciar y cuantificar los espectros de las moléculas de vitaminas, minerales o metales pesados que se pretenden determinar, en una mezcla compleja de más de 5000 especies moleculares que puede haber dentro de un tipo de células del tejido cutáneo, que además posee entre 20 y 40 tipos celulares diferentes. A esto me refiero cuando sostengo que estos dispositivos carecen de plausibilidad biológica y tecnológica y sustento científico para el estado del arte de la bioquímica analítica más actual.

Inclusive el denominado “test epigenético del pelo” promete diagnosticar la disbiosis de la microbiota intestinal, lo cual resulta incompatible con el conocimiento actual y merecería un párrafo aparte ya que de ninguna manera una hebra de pelo se ha utilizado alguna vez en la investigación científica sobre el microbioma para determinar disbiosis intestinal, para eso se utilizan muestras de materia fecal.

Por último, ninguno de estos dispositivos posee evidencia científica de validación publicada en revistas científicas con revisión de pares. Tampoco se dispone de estudios independientes que demuestren reproducibilidad, sensibilidad, especificidad o exactitud analítica aceptables. Por lo tanto, no es posible para la comunidad científica verificar si se realizó la validación de la eficacia de estos dispositivos. Tales estudios deberían comparar los resultados que arrojan estos dispositivos, contra los resultados que arrojan las determinaciones bioquímicas que poseen consenso y validación internacional para cada uno de los analitos que se pretenda medir. A esto me refiero cuando digo que no poseen validación metodológica trazable. Si hay información disponible sobre la validez científica de estos dispositivos que no haya sido considerada en este análisis, sería importante ponerla a disposición de la comunidad científica.

Quienes los usan, argumentan en redes sociales que estos dispositivos “no se utilizan como método de diagnóstico, que se usan en la consulta integral como una herramienta más y que no reemplazan los análisis tradicionales de laboratorio”. De las tres afirmaciones, la última es correcta, estos dispositivos de ninguna manera podrían reemplazar los análisis bioquímicos validados en sangre u otros tejidos. Al sostener que “no se utilizan como método de diagnóstico”, se contradicen con el hecho de prometen, en sus perfiles en redes sociales, identificar déficits de vitaminas, es decir, están “diagnosticando” hipovitaminosis, por ejemplo. No se entiende qué quieren decir con que “se usan en la consulta integral como una herramienta más”, esta afirmación es vacía de contenidos ya que carece de todo sentido científico y clínico utilizar una herramienta que no puede medir lo que dice medir, no queda claro cuál sería la utilidad.

La creciente difusión de estas prácticas puede resultar en riesgo de sobrediagnóstico, suplementación innecesaria, toxicidad por tratamientos injustificados o innecesarios, retraso de diagnósticos reales, impacto económico negativo en pacientes, o la potencial vulneración de principios de medicina y nutrición basadas en evidencia, y hace necesario un posicionamiento claro, individual o conjunto, de sociedades científicas, colegios profesionales y organismos de control, orientado a resguardar el ejercicio responsable de la Medicina y la Nutrición basadas en evidencia.

Dr. Gabriel Vinderola Licenciado en Química Analítica Doctor en Química

Investigador Principal CONICET Profesor Asociado Microbiología Facultad de Ingeniería Química Universidad Nacional del Litoral

Santa Fe, Email gvinde@fiq.unl.edu.ar

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