La decisión del Gobierno argentino de iniciar el proceso de retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa generando debate sobre el papel de la cooperación internacional frente a los desafíos sanitarios del siglo XXI. En un contexto marcado por la creciente movilidad de personas, el Mundial de Fútbol 2026, que se desarrolla en Estados Unidos, México y Canadá y reúne a millones de viajeros de todos los continentes, constituye un ejemplo concreto de por qué la vigilancia epidemiológica y el intercambio de información entre países siguen siendo herramientas fundamentales para la protección de la salud pública.
En este escenario, cobran especial relevancia las declaraciones realizadas meses atrás por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien, al referirse a un brote de hantavirus, expresó su expectativa de que Argentina reconsidere su decisión de abandonar el organismo y recordó que «a los virus no les importa nuestra política, ni nuestras fronteras».
Más allá del contexto en el que fueron pronunciadas, esas palabras mantienen plena vigencia. Los grandes eventos internacionales implican un importante flujo de personas entre países, aumentando la necesidad de contar con sistemas de vigilancia capaces de detectar oportunamente enfermedades transmisibles, compartir alertas epidemiológicas y coordinar respuestas rápidas ante eventuales riesgos sanitarios.
La experiencia acumulada durante las últimas décadas demuestra que la cooperación internacional resulta indispensable no solo frente a pandemias, sino también para el seguimiento de enfermedades emergentes y reemergentes, la vigilancia de virus respiratorios, el control de enfermedades transmitidas por vectores y la respuesta ante brotes localizados que pueden adquirir dimensión internacional. En ese marco, los organismos multilaterales desempeñan un papel central al facilitar el intercambio de información científica, la elaboración de recomendaciones técnicas y la articulación entre los sistemas de salud de los distintos países.
Desde el Distrito V del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires consideramos que la salud pública constituye un desafío global que requiere respuestas coordinadas y sustentadas en la mejor evidencia científica disponible. La cooperación entre instituciones sanitarias, organismos internacionales, centros de investigación y profesionales de la salud fortalece la capacidad de prevención, vigilancia y respuesta frente a amenazas que no reconocen fronteras.
En un mundo cada vez más interconectado, donde millones de personas se desplazan diariamente por motivos laborales, turísticos, comerciales o deportivos, fortalecer los mecanismos de colaboración internacional representa una inversión estratégica para proteger la salud de las comunidades. El Mundial de Fútbol es una muestra de cómo los desafíos sanitarios trascienden las fronteras nacionales y ponen de relieve la importancia de sostener redes de cooperación capaces de responder de manera eficaz ante los riesgos de un escenario globalizado.