Por Camila Balbín
Especialistas de Salta compartieron su experiencia en el abordaje clínico y epidemiológico de un brote que ya acumula más de 500 casos en la provincia.
En el marco de un webinar organizado por la Sociedad Argentina de Vacunología, referentes de la provincia de Salta expusieron la situación epidemiológica actual del chikungunya y los desafíos que plantea su reemergencia en la región.
La Organización Panamericana de la Salud emitió, el 10 de febrero de 2026, una alerta epidemiológica ante el aumento sostenido de casos en las Américas hacia fines de 2025 e inicios de 2026. El informe también advirtió sobre la reanudación de la transmisión local en zonas donde el virus no circulaba desde hacía años.
En línea con esta situación, el Ministerio de Salud de la Nación confirmó en marzo la detección de casos importados en distintas jurisdicciones del país, así como la aparición de contagios sin antecedente de viaje en la provincia de Salta, lo que evidencia transmisión autóctona.
El infectólogo Marcelo Quipildor explicó que el escenario actual difiere del registrado en años anteriores. Mientras que en 2016 predominaba un linaje asiático asociado a formas más leves, en la actualidad circula principalmente el linaje ECSA, vinculado a cuadros más severos, con mayor compromiso neurológico, cardiovascular y riesgo de cronicidad.
El virus se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos del género Aedes, aunque también pueden darse formas de transmisión no vectorial, como la vía sanguínea o la transmisión materno-fetal durante el embarazo. Quipildor describió las tres etapas de la enfermedad. La fase aguda, de hasta 21 días, se caracteriza por fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, cefalea, rash y artritis simétrica e incapacitante en tobillos y muñecas. La fase subaguda, que puede extenderse hasta los tres meses, incluye reaparición de síntomas reumatológicos, fatiga, debilidad y síntomas depresivos. La fase crónica, que puede persistir entre seis meses y dos años, se define por artralgia inflamatoria en las mismas articulaciones afectadas, con impacto significativo en la calidad de vida. Entre los signos de alarma que requieren hospitalización inmediata mencionó: fiebre con dolor abdominal intenso, vómitos, alteración del estado de conciencia, petequias o sangrados, extremidades frías y disminución de la diuresis. Remarcó también lo que no debe hacerse: no indicar AINES ni corticoides en fase aguda, no prescribir reposo absoluto en fases subaguda y crónica, implementar aislamiento entomológico y no demorar la notificación epidemiológica.
Por su parte, la especialista Gabriela Bravo, responsable del laboratorio de referencia provincial de arbovirus y hantavirus del Hospital Señor del Milagro de Salta, destacó que, si bien la infección suele tener baja mortalidad, puede ser grave en grupos de riesgo como lactantes, personas gestantes, adultos mayores y pacientes con comorbilidades.
También subrayó la importancia de un diagnóstico preciso, tanto para el manejo clínico como para el control epidemiológico. En este sentido, explicó que existen avances en técnicas de laboratorio, incluyendo métodos moleculares y serológicos que permiten mejorar la detección del virus.
En la provincia de Salta, el uso de test rápidos ha demostrado ser una herramienta útil para el triage en guardias, ya que son accesibles y de rápida aplicación, aunque presentan una sensibilidad variable. «La innovación tecnológica es clave para lograr una detección temprana y mejorar la respuesta sanitaria», señaló.
El análisis epidemiológico estuvo a cargo de Francisco García, Director General de Coordinación Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública de Salta, quien detalló que en 2026 la provincia de Salta registró más de 500 casos, lo que permitió reconstruir la secuencia de transmisión y comprender mejor la dinámica del brote.
El especialista remarcó la importancia de sospechar la enfermedad en personas con fiebre y dolor articular que hayan estado en zonas con circulación viral o en áreas donde se encuentra el mosquito vector. Asimismo, destacó la necesidad de realizar una adecuada vigilancia epidemiológica, notificar los casos en tiempo oportuno y fortalecer la organización de los servicios de salud para dar respuesta a este tipo de eventos.